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Hawai vivió fiesta del Pro Bowl Fin de temporada de la NFL
 |  Getty Images Kelly Rowland hizo una emotiva interpretación del himno nacional. | por Angel Rodríguez-Valdés,
Univision Online
11 de Febrero de 2008
HONOLULU - Hawai se vistió de fiesta durante casi una semana con motivo del Pro Bowl de la NFL, que finalmente fue dominado por la NFC por 42 a 30 sobre la AFC, para despedir la actividad del fútbol americano de la temporada 2007-08. Una ceremonia sencilla pero emotiva
La Isla de Ohau, en el archipiélago hawaiano respiró fútbol de punta a punta durante toda esta semana. Las calles, los locales comerciales, los hoteles y la gente centraron su atención en todo lo que tenía que ver con el Pro Bowl. La respuesta para el partido no podía ser otra que un lleno absoluto en el Estadio Aloha de la ciudad de Pearl Harbor, a unos 20 minutos de Waikiki.
Los jugadores se dejaron ver a lo largo de la semana acompañados de una numerosa cámara de familiares y amigos que vinieron a disfrutar durante unos días del trópico, las paradisíacas playas y las tiendas de lujo que distinguen a Honolulu. Tras ellos siempre aparecía algún fanático, niños y adultos, a la caza de un autógrafo con camisas del Pro Bowl, pelotas, gorras o revistas.
También se ofrecieron algunos eventos sociales, aunque pocos, en los que participaron jugadores y cheerleaders, siempre muy solicitadas también. Pero el tema de conversación estos días fue el Pro Bowl. Había gran expectativa y deseo de ver en acción a las grandes estrellas de este deporte.
El juego careció de emociones, como es de esperarse en este tipo de partidos, donde la diversión priva sobre la competitividad. Es un partidos AMISTOSO con todas las letras en mayúscula, y esto permite marcadores amplios -como el que se dio- y algún que otro gesto de exhibición de talento, como las espectaculares carreras de Adrian Peterson, o los pases precisos de Tony Romo. No en vano el Pro Bowl es un juego de exhibición cuya única recompensa, además de la admiración de los fanáticos, son $40 mil dólares para los jugadores ganadores. Nada mal por unas vacaciones adelantadas.
La Nacional se vio mas acertada que la Americana y de ahí el resultado final. Pero en cualquier caso los aproximadamente 50 mil aficionados que asistieron al partido lo vivieron con emoción y reflejaron gran entusiasmo. Alegría que se sintió desde temprano en los alrededores del estadio con los tradicionales BB-Q y sobre todo en el 'Tailgate Party', donde la NFL y los equipos ofrecieron conciertos, souvenirs, comidas, juegos y bebidas hasta pocos minutos antes del partido.
La ceremonia inaugural fue sencilla pero muy bien lograda, con una interpretación final del himno nacional por Kelly Rowland que erizó los vellos, no sólo por la voz sino por la escenificación, que incluyó una bandera humana que se desplegó a todo lo largo del campo, fuegos artificiales y helicópteros. Emotiva también fue la presentación de los nuevos integrantes del Salón de la Fama y el homenaje a Sean Taylor.
El juego estuvo animado por cheerleaders de todos los equipos, danzas y cantos hawaianos, mascotas de varios equipos y mucho colorido. El público respondió con grandes ovaciones.
El evento en general no reúne el glamour de un Superbowl. Aquí todo es más sencillo y la organización bastante más modesta y escasa de recursos, algo que sienten los involucrados, aunque los aficionados, que son los que finalmente pagan la factura, se queda con un buen sabor de boca.
Victoria aparte de la Nacional, Adrian Peterson se ganó el premio al más valioso y se quedó con un carro que tendrá que ver como se lleva a Minnesota.
Así se puso punto final a la temporada y comienzan las vacaciones para los jugadores hasta septiembre. El Pro Bowl regresará a Hawai el año que viene, quizás por última vez.
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