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Me duele todo el cuerpo Pero no puedo quejarme
 |  Getty Images (Otto Greule Jr). | Por Roberto Garza,
NFL
En esta parte final de la temporada me duelo todo el cuerpo al terminar un partido, pero como bien recordarán, mi esposa Ashley complete una maratón con un hueso en el pie quebrado, así que no me puedo quejar. Si incluyes la pretemporada, llevamos casi 19 semanas repartiendo y recibiendo golpes.
Una larga semana
Cada vez que jugamos el lunes por la noche de gira, retornamos a las 3:30 de la madrugada. El martes, que usualmente es un día de descanso, es mucho más corto. Pero en esta temporada no nos ha incomodado, porque hemos ganado los dos partidos de lunes por la noche en los que hemos jugado, y de forma espectacular.
Se acordarán del remonte que le hicimos a Arizona en el desierto. Este lunes pasado nos tocó jugar en St. Louis. Todos estaban obsesionados con la situaión de nuestroi mariscal Rex Grossman, que se olvidaron de las palabras melifluas de nuestro entrenador en jefe Lovie Smith. Lovie advirtió que en este último cuarto de la temporada, comenzaríamos a correr más y a darle parte de esos acarreos adicionales al corredor Cedric Benson. La tradición y el clima de Chicago así lo exige.
Thomas Jones, nuestro corredor titular, ya sobrepasó el lunes las 1,000 yardas en la temporada. Tiene gran visión de dónde están los huecos y hace que el defensa no lo tacklee en seco. Los hace fallar. Thomas se mueve detrás de sus linderos y busca que los siete frontales que se desplacen a un costado permitan una grieta. Cuando la reconoce, la ataca con vigor.
Cedric, como muchos corredores jóvenes y corpulentos, entra al hoyo a veces antes que esté abierto, porque busca castigar al primer defensa que ose presentarse a tacklearle. No olvidemos a Adrian Peterson, nuestro tercer corredor que demostró su calidad en lunes ante los Rams. Cedric y Adrian son corredores cuesta abajo, que buscan crear un ímpetu que los convierta en imparables.
Lejos de criticar el rendimiento de Rex Grossman, comenzaré admitiendo que como línea ofensiva, no lo hemos ayudado constantemente. A veces permitimos que le llegue la presión, lo que deshace su ritmo. Y Rex Grossman es un mariscal de ritmo. Cada error, cada intercepción le extraía un poco de su confianza. Tiene la mentalidad de un pistolero, que quiere meter el ovoide muy lejos, a veces donde no cabe. Le damos, casi todo el tiempo, cuatro segundos para tomar una decisión y ejecutarla.
En la segunda mitad ante los Rams, los molimos con nuestros acarreos, lo que preparó la eficacia del juego de finta y pase aéreo. Esa ruta sesgada de Bernard Berrian fue el mejor indicio que Rex había recuperado su confianza. Fue un pase rápido, donde tuvo que ponerle mucho brazo, y al mismo tiempo ser preciso para permitirle a Bernard continuar su fuga en plena carrera.
¿Qué les pareció la actuación de Devin Hester. Acabamos de anotar un touchdown o gol de campo, regresa el cuadro ofensivo a la banca exhausto, pero no le quitamos la vista al pizarrón electrónico, porque no sabemos qué se le ocurrirá hacer a Devin. Sobre todo en la segunda patada de salida, cuando anticipamos una patada corta y teníamos a un cuadro ligero de buenas manos que no estaba acostumbrado a bloquear en carriles como se le exige a los cuadros especiales, Devin logró que varios erraran y anotó. Al mismo tiempo, no obstante su estatura y peso, si hay que golpear a alguien para deshacer un intento de tackle, lo hace también. Es un jugador con unas condiciones muy inusuales.
NO hemos jugado un solo partido en que las tres fases del deporte: ofensiva, defensiva y cuadros especiales, hemos jugado bien durante el transcurso del choque. Confiamos que veremos ese partido próximamente.

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