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Seleccionado al Pro Bowl No tuve ninguna duda
Por Tony Gonzalez,
NFL
El año pasado me tocó escribir esta columna en la mismísima fecha en que se anunciaron los jugadores seleccionados al Pro Bowl. Sentí un poco de ansiedad el año pasado porque acabé la temporada con dos touchdowns. Acabe muy aliviado al ser seleccionado. Todo un honor
Modestia aparte, no tuve muchas dudas este año que sería seleccionado. Estaba en una ceremonia honrando la vida y legado de nuestro fenecido dueño Lamar Hunt, cuando un amigo me envió un mensaje de texto telefónico. Nunca me entero a través de fuentes oficiales – siempre es a través de amistades que no sé cómo se enteran.
Lamar Hunt fue uno de los mejores dueños en la NFL y una persona sobresaliente, precisamente por el contraste entre sus logros extraordinarios y su manera de ser tan ordinaria y humilde. Tras cada partido en casa, pasaba por el vestuario y te saludaba y animaba, ganaras o perdieras. Antes del partido saludaba hasta al aguatero por su nombre y apellido, y se preocupaba por conocer tu situación personal.
Recuerdo que me tocó visitar el hospital infantil Mercy Hospital en Dallas como parte de mi fundación de Shadow Buddies. Hunt residía en esa ciudad, pero no quise importunarlo y nunca la mencioné que estaría visitando su ciudad. No sé cómo se enteró, pero Lamar me acompañó personalmente durante mi visita a los niños. ¡Qué hombre!
Apoyaba mi fundación todos los años, y un miembro de su familia asistía a la cena de recaudación de fondos. Este año, cuando ya estaba enfermo grave en el hospital, me envió una nota escrita a puño y letra, donde me ofrecía disculpas por no asistir, mientras me incluía un cheque con su contribución en el sobre. Me considero muy afortunado que el dueño del único equipo para el cual he jugado ha sido una persona del calibre y la talla de Lamar Hunt.
Las Navidades me traen recuerdos de la cena de Nochebuena con mi familia y luego el despertarme el día de Navidad y abrir regalos con mi hermano y mi madre juntos. La única otra Navidad que compara a esos recuerdos fue el compartir la primera Navidad en que mi hijo se daba cuenta de su significado. Fue maravilloso.
Antes del partido de Oakland, nuestro guardia ofensivo Brian Waters notó que estábamos un poco desanimados, o al menos callados. A Brian le gusta la bulla, y decidió en ese momento darnos un discurso alentador, repleto de palabras que no puedo repetir. Es cierto que en partidos en que hemos tomado el campo un poco faltos de intensidad, hemos perdido. Y no podíamos darnos el lujo de perder un partido más.
Así que fue un placer escuchar ese tipo de discurso, aunque a mí no me afectó directamente. Me motiva la anticipación de jugar un partido de este hermoso deporte. Nunca sabes si un partido terminará siendo el último que juegas. Los minutos y horas antes del comienzo de un partido son momentos muy emocionantes para mí. Pero el escuchar a Brian y ver como anima al resto del equipo dio gusto.
En nuestro último partido la consigna era ganar. Sabíamos que podíamos vencer a Jacksonville, pero ¿clasificar a los playoffs? Difícil, porque tenían que alinearse los planetas. Pensaba que Pittsburg podría vencer a Cincinnati, así como New England a Tennessee. Pero, ¿podría San Francisco vencer a los Broncos en Denver?
Comencé a ver ese partido por televisión cuando los Broncos vencían 13-3. ‘Por ahí se derrumban nuestras posibilidades de postemporada’, me dije. Luego empataron el marcador. Denver ganó el volado de la prórroga y me dije: ‘qué va’. Luego los Niners recuperan el balón y anotan. Celebré el triunfo y me fui a descansar con una sonrisa. ¡Alcanzamos los playoffs!
Trent Green tiene una lesión de tobillo. Anda con un soporte en las instalaciones del equipo, pero hoy practicó en la secuencia de siete contra siete y estaba muy bien. Asumo que sea el mariscal el sábado ante Indianápolis. Dolió escuchar como lo abucheaban en Arrowhead, o al menos la decisión de re-insertarlo en el terreno y sacar a Damon Huard. No escuché abucheos contra un mariscal de la casa desde que abuchearon a Elvis Grbac a fines de los 1990. Trent esta herido y tenemos que apoyarle.
Ante los Jaguars, los árbitros me negaron un touchdown que hubiese igualado la marca de Shannon Sharpe de touchdowns anotados en una carrera por un ala cerrada. Me dolió, como me ha dolido la selección de jugadas de los Chiefs este año. Debí haber quebrado esa marca el domingo, o en algún momento en esta temporada.

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