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La lesión de Brian Griese Otra mala noticia
 |  Getty Images (Otto Greule Jr). | Por Roberto Garza,
NFL
Justo cuando comenzábamos a engranar con Brian Griese como nuestro mariscal, se nos lesiona. La lesión de Brian es otro ejemplo del tipo de temporada inesperada que vivimos los Chicago Bears en 2007.
Ha sido una temporada con mala suerte
Recibimos a los Minnesota Vikings en Soldier Field y nuestra ofensiva comenzó a carburar. Anotamos 31 puntos como equipo, pero lo que más recuerdo de ese partido es estar parado en la línea de banda viendo de cerca jugar al corredor novato Adrian Peterson de los Vikings. Nunca he visto un jugador ofensivo contrario hacer quedar tan mal a nuestra defensiva, que cuenta con atletas del más alto nivel. Peterson tenía a nuestra defensiva persiguiéndole toda la tarde. Adrian es elusivo, quiebra tackles y su velocidad en campo abierto es extraordinaria.
Perder en casa se ha convertido en una lamentable costumbre para nuestro equipo. Sólo le hemos ganado a Kansas City en nuestro estadio, y hemos perdido ante dos de tres rivales de división.
En Philadelphia, teníamos que reaccionar, habiendo perdido tres de nuestros previos cuatro compromisos. Aún así, nos hallamos en desventaja tras al aviso de los dos minutos de la segunda mitad. Brian Griese nos guió en una marcha que sumó 97 yardas y consumió 1:53 del reloj.
Quiero dejarles claro que Brian sí tuvo problemas con su auricular y sus comunicaciones radiales con la línea de banda. Tuvo que recurrir a intercambiar señales con los entrenadores ofensivos y a leer los labios de nuestro coordinador. Expuso una de sus verdaderas fortalezas: tiene un conocimiento profundo de nuestro libro de jugadas. Su liderato emana de su conocimiento de lo que cada uno de los once debe ejecutar en cada jugada.
Detroit nos visitó la semana siguiente y caímos en un choque reñido y de baja puntuación. Comenzamos en ritmo, pero luego lo perdimos, debido en parte a la labor de la defensiva de Detroit. Los tackles defensivos, Shaun Rogers y Cory Redding son durísimos. Tienes que estar listo a enfrentar una pelea de callejón cuando te toca encarar a estos tipos.
Durante la semana libre, descansé, me recuperé y fui frecuentemente a sesiones de masajes para preparar mi cuerpo para el resto de la temporada. Llevé a mi señora a uno de nuestros restaurantes favoritos, el Restaurante Nuevo León, donde comimos uno de nuestros platos preferidos, tacos pasaditas.
También fuimos al partido inaugural de los Chicago Bulls ante los Philadelphia 76ers en el United Center. Una pena que los Bulls perdieron, pero es un equipo y una franquicia en ascenso.
Tras una semana de descanso, nos toca Oakland. Muchos periodistas anticipaban que ese partido nos daría la oportunidad de recargar nuestro avance terrestre. Lo que no contaban es que los Raiders decidieron que colocarían al profundo junto a los siete frontales para crear una madeja impenetrable de ocho defensas. Si es verdad que acarreamos en más de 30 ocasiones, nuestra productividad fue floja.
No creo que valga la pena buscar chivos expiatorios en cuanto a la ineficacia de nuestra ofensiva terrestre. Que conste que este mismo personal, incluyendo a Cedric Benson, produjo el año pasado. Hemos llegado al punto donde tenemos que lograr el cometido. Nuestros corredores no han alcanzado una centena terrestre todo el año y la línea ofensiva se propone cambiar ese patrón, aún si no contamos con el guardia izquierdo Reuben Brown.
Reuben se lesionó el hombro y ante los Raiders, fue sustituido por Terrence Metcalf, quien ha sido titular y juega como titular en la NFL. La jugada Power “O” que he descrito en un diario previo, depende de una coreografía bien calibrada. Nos ajustamos al estilo de Terrence.
Lo que también es noticia es que el equipo comienza a usarme más en la jugada de Power “O”, halando hacia mi izquierda. Me entusiasma muchísimo verle los ojos al apoyador cuando aparezco de repente, listo para aplanarlo.
Ha llegado el punto de la temporada, con marca de 4-5, en que hay que enfocarse en lo inmediato. No nos interesa examinar panoramas clasificatorios o posibilidades de playoff. Nuestro enfoque es vencer a Seattle esta semana. Luego nos enfocaremos en el próximo partido.
Los martes los tenemos libres y hoy ha sido un día muy entretenido. Por la mañana temprano, acompañé a McKenzie Bonk, estudiante de octavo grado de la escuela católica Saint Luke. McKenzie ganó el concurso Take a Player to School de la NFL, donde te acompaña un jugador a la escuela. La visita comienza cuando arribo en limosina a buscarla a su casa. Me tomo fotos con la familia, firmó autógrafos y vamos a la escuela. Hasta los periódicos y estaciones de televisión locales saben que venimos, así que toda la escuela está presente para presenciar nuestra llegada.
Pasas un rato con el joven y sus compañeros de escuela, juegas un poco de futbol americano informalmente y posas para cientos de fotos y firmas cuantos autógrafos puedes. McKenzie me impresionó, porque no anticipaba que una niña estuviese tan enterada de este deporte. Cuando llegué a buscarla, me recibió con mi camiseta puesta.

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