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Tragedias en el deporte Impactan muertes de McNair y Argüello
 |  Getty Images Steve McNair dejó huella indeleble en la NFL. |
Por Enrique Burak,
NFL
7 de Julio de 2009
La semana que acaba de terminar ha resultado una de las peores en la historia del deporte. Pérdidas irreparables
Primero, fue descubierto sin vida el cuerpo del nicaragüense Alexis Argüello, triple campeón mundial de boxeo, integrante de la quinteta de los mejores peleadores latinos de todos los tiempos.
Y luego de lidiar una fuerte batalla con las drogas y el alcohol, fue abanderado de su país en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing en agosto pasado y, desde noviembre, fue Alcalde de la ciudad de Managua.
Aunque de manera oficial no se dieron a conocer las causas de su muerte, todo apunta a que se suicidó de un tiro en el pecho.
Y el fin de semana se da a conocer que Steve McNair, quien fuera pasador de los Titans y los Ravens, fue encontrado muerto de cuatro disparos, al lado del cuerpo de quien todo hace suponer era su novia, y que hasta donde ahora van las investigaciones fue quien accionó el arma.
El cómo, el porqué, las repercusiones morales y el hacer un juicio de los hechos a fin de cuentas les corresponde a las autoridades y a los familiares. En mi caso, me quedaré con el recuerdo del mariscal de campo que afianzó a los pasadores negros, siguiendo los pasos de Warren Moon en Houston. Quizás no entrenaría durante la semana debido a una lesión, pero el domingo siempre estaba listo, tolerando y sobreponiéndose al dolor.
Pero sobre todo, me quedo con la última serie ofensiva del Super Bowl XXXIV en Atlanta frente a los Rams, donde después de empatar el partido tras una desventaja de 0-16, fue responsable de todas las yardas ganadas por Tennessee en los últimos instantes, por pase o carrera.
Y la escena quedó lista para el que probablemente sea el momento más dramático en los Super Bowls.
Es cierto que están los juegos definidos por Jim O´Brien de Baltimore o Adam Vinatieri de Patriots; el gol de campo fallado por Scott Norwood de Buffalo; el balón que se le escapa de entre las manos a Jackie Stewart de Dallas; el pase de anotación de Joe Montana a John Taylor, o los envíos de Eli Manning a David Tyree y de Ben Roethlisberger a Santonio Holmes.
Con el reloj aproximándose a ceros, Air McNair eligió un pase para Kevin Dyson a unas yardas de las diagonales, en virtud que todo mundo estaría al fondo esperando el balón. La estrategia parecía la correcta, aunque no se contaba con el trabajo espectacular, casi heroico de Mike Jones, quien apareció de tierra de nadie para detener a Dyson a centímetros de la tierra prometida y de haber enviado el partido a tiempo extra.
Ese es el McNair al que quiero recordar, al igual que al Argüello en plenitud de facultades y como gran campeón de boxeo.
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